El borde izquierdo
Qué pensarán los camareros
cuando ven llorar a las chicas en los bares
sobre la noche del sábado
y el café que se enfría en la barra.
Qué palabras soñarán,
qué pregunta silenciosa
cuando ella se levante
y pague la cuenta,
y se guarde en el bolsillo el cambio
y la tristeza.
Qué soledad,
cuando sus ojos persigan por última vez
lo que nunca fue suyo.
No preguntes qué canción siguió en pie
cuando ella ya se había ido,
cuando se cerró la puerta
y quedaron en la barra su café frío,
su ausencia,
y su boca suave se marchó
mordiéndose el labio inferior
por el borde izquierdo.
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