Me apetece la incertidumbre
Me apetece la incertidumbre
de la cama deshecha,
de la suerte ya echada,
de encontrarte dispuesto.
Me apetece la incertidumbre
de tus manos ardiendo,
del reloj incansable,
de mi voz en pedazos.
Y hoy,
ser yo como nunca,
y regresar, como siempre.
Me apetece la incertidumbre
de jugarse la vida,
de detener el tráfico,
de la casa vacía.
Me apetece la incertidumbre
de cada domingo,
de ventanas y lluvia,
de llamar a la puerta.
Y después,
a la noche vuelve el silencio,
y yo en silencio
a la almohada desierta.
Advertisement
